Ni Una Menos protestó frente a Tribunales para reclamar justicia por Úrsula y aparición con vida de Ivana

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El colectivo “Ni Una Menos” de Villa Carlos Paz manifestó hoy desde las 17 hs. en el edificio de tribunales (José Hernández 35) para pedir justicia por Úrsula Bahillo, la joven de 18 años asesinada en la localidad de Rojas (Buenos Aires) por su expareja, el policía Matías Martínez.

Ella lo tres veces en la la justicia por violencia de género e hizo dos ampliaciones. Sin embargo, los mecanismos de protección por parte del Estado fueron insuficientes y no llegaron a tiempo.

En ese contexto, una vez más, mujeres, lesbianas, travestis y trans salieron a las calles y demandaron una reforma judicial frente a los edificios de tribunales de ciudades en distintos puntos del país. El femicidio de Úrsula expuso la falla en las herramientas de acompañamiento a las víctimas y la responsabilidad del Estado ante los episodios de violencia de género.

La concentración en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires estuvo encabezada por la mamá de Úrsula que le exigió al presidente Alberto Fernández justicia por su hija y por todas las víctimas de la violencia machista.

En Córdoba, la movilización arrancó también a las 17 hs. Allí estuvieron presentes familiares y allegados de Ivana Módica.

Mientras se llevaba a cabo esta manifestación, continuaba una intensa búsqueda en la localidad de La Falda. La mujer de 47 años desapareció el jueves por la noche y desde ese momento no hay ninguna información sobre su paradero. El principal sospechoso es Javier Galván, piloto de la fuerza aérea de Córdoba.

En nuestra ciudad, los presentes no sólo reclamaron justicia por estos dos casos, sino también exigieron la absolución de Flavia Saganías y la resolución de los femicidios de Cecilia Basaldúa y Andrea Castana.

Saganías fue condenada sin pruebas a 23 años de prisión en noviembre de 2019, acusada de instigar los golpes que recibió el abusador de su niña, luego de que ella lo denunciara en Facebook.

Basaldúa fue asesinada en Capilla del Monte, estuvo desaparecida 20 días y su cuerpo fue hallado el 25 de abril de 2020. Una testigo clave contó que en el secuestro hubo dos policías involucrados que participaron de la investigación.

Castana fue violada y asesinada el 11 de marzo de 2015 en el Cerro de la Cruz y encontrada el 13 de marzo. El caso está marcado por la desprolijidad en la búsqueda y la inacción judicial a seis años del crimen. Como resultado, no hubo avances significativos en la causa

“Ursula Bahillo, Andrea Castana, Cecilia Basaldúa, Flavia Saganías. Acá estamos nuevamente denunciando la justicia patriarcal en esta convocatoria que a nivel nacional se concentra en las sedes de los tribunales”, así comenzó el documento elaborado por el colectivo.

“Contamos 48 femicidios en lo que va del 2021, cuatro de ellos perpetrados por agresores pertenecientes a fuerzas de seguridad. Desde 2018 hasta la actualidad, 214 femicidas pertenecen o han pertenecido a alguna fuerza de seguridad. No es un caso aislado, hay que revisar las lógicas patriarcales de las fuerzas”, continuó.

El año pasado en Carlos Paz fue detenido el comisario inspector Diulio Recio, alto jefe de la Departamental Punilla, acusado de los delitos de abuso sexual, coacción y privación. Mientras en La Falda se detuvo a un subcomisario denunciado por su pareja por violencia de género. “Esa es la policía que debe cuidarnos”, remarcaron desde la agrupación.

Según la organización MuMaLá, el 12 por ciento de los femicidios de este año sucedieron en manos de personal de las fuerzas de seguridad, es decir uno de cada cinco femicidas es policía, militar o gendarme.

“Nos mata el Estado al no escucharnos, al no hacer cumplir las perimetrales, por pedirnos pruebas de la reiterada violencia que sufrimos hasta llegar al punto de ir a la comisaría”, explicaron.

El crimen de Úrsula hace visible de la manera más cruel la falta de perspectiva de género en el sistema judicial argentino, que no considera las particularidades de la violencia de género para ejecutar una necesaria prevención, pero tampoco cuenta con los recursos necesarios.

“Hace años que estamos denunciando la justicia patriarcal. (…) Este tipo de orden jurídico está instalado en toda la sociedad y naturalizado en la formación de los profesionales. Y otra vez lo tenemos que decir: para eliminar el patriarcado de la justicia se debe comenzar por la aplicación plena de la Ley Micaela en todos sus estratos”, especificaron.

“No nos callamos más, pero con eso no alcanza. No es suficiente porque el hecho de que hablemos, denunciemos, avisemos, no detiene a los femicidas y no salva vidas”, advirtieron.

En 45 días en lo que va del 2021, ya se registra casi un femicidio diario. “La escalada de violencia se convierte en impunidad. Ya lo dijimos una y mil veces que estamos hartas”, subrayaron e hicieron énfasis en la responsabilidad de los hombres para lograr un cambio social que permita a mujeres e identidades disidentes una vida sin violencias.

“Todas tenemos una amiga que sufre violencia, pero los varones parecen no tener un amigo violento. Son las masculinidades las que deben interpelarse, son varones quienes nos están matando”, agregó el comunicado

“Es urgente avanzar en una reforma de la justicia, una reforma feminista y con perspectiva de género. (…) Estamos lejos del fin del patriarcado, la violencia machista mata mujeres, lesbianas, travestis y trans; destroza familias, aniquila sueños, proyectos, deja niñes sin madres. Pero a la vez, genera resistencia, alza voces contra la impunidad: ¡Ni una menos, ni una muerta más, basta de injusticia patriarcal!”, concluyó.

La concentración incluyó una intervención en la puerta de tribunales con los nombres de las víctimas de la violencia machista, la bandera de Ni Una Menos y carteles que expresaban: “Presupuesto para la emergencia en violencia de género ya!”; “Justicia por Úrsula, el Estado y los gobiernos son responsables”; “No estamos todas, faltan las asesinadas”.

Sin embargo, las integrantes del colectivo denunciaron la fuerte presencia de policías en el lugar, que impidió la colocación de carteles en los vidrios del edificio. “Hay doce policías acá, no nos dejan pegar carteles, es injusto, es innecesario y es persecución”.