La 8° Marcha por el Derecho a la Salud Mental ocupó las calles para gritar “Tenemos ley, exigimos dignidad”

Este lunes bajo la consigna “Tenemos ley, exigimos dignidad” se concretó en Córdoba la 8° Marcha por el Derecho a la Salud Mental, una movilización que desde 2014 toma el espacio público para reclamar la plena implementación de las leyes nacional y la provincial de Salud Mental. 

“La consigna hace referencia a la Ley Nacional N° 26657, es decir la que en el año 2010 vino a regular una profunda reforma en el sistema de atención a la Salud Mental, siguiendo los estándares internacionales en salud mental y los derechos humanos. Reformas que, a once años de su promulgación, no terminan de implementarse en Córdoba”, expresaron desde la organización.

Convocada por un amplio colectivo de organizaciones, partió desde Colón y Cañada a las 17:30 hs.  En distintos momentos de la movilización hubo radios abiertas, intervenciones artísticas. Al finalizar, se leyó el documento elaborado en conjunto, que contó con adhesiones de instituciones y agrupaciones locales y nacionales.

En #LaVillaNos hablamos con Martín Passini, integrante del Colectivo por el derecho a la salud mental: “Nos enlazamos en relación al bien común y la salud mental es parte de los bienes comunes que queremos defender. Luchamos para que la salud publica sea un derecho y no sea recortada ni convertida en una mercancía.”

“Denunciamos que los hospitales de salud monovalente, los neuropsiquiátricos y manicomios, son ilegales. Que deberían haberse cerrado en 2020 y deberían haberse convertido en centros de atención comunitarios. Desde 2010 se sancionó la ley y a 11 años, sigue sin aplicarse”, sentenció.

La principal apuesta política de las organizaciones y grupos que año a año impulsa la marcha es que la perspectiva de derechos humanos guíe las prácticas y políticas públicas de salud mental. El camino, la construcción de redes comunitarias y un movimiento ligado a la salud mental vinculado con asambleas de usuarixs del sistema.

Desde hace 8 años, la marcha se ha convertido en una acción política y de comunicación que irrumpe desde un sector que ha sido históricamente invisibilizado, ocultado, segregado y patologizado.

“Hace muchos años que venimos peleando por ser respetados y tratados como lo que somos, seres humanos. Conozco muchas cosas injustas que nos pasan como usuarios de salud mental, el maltrato, el desprestigio”, opinó en diálogo con Sin Envoltorios Sebastián Canizzo, miembro de CONFLUIR – Usuarixs en acción por el Derecho a la Salud Mental, integrante del área de Prensa de la marcha y de los talleres de arte y salud mental del hospital provincial neuropsiquiátrico.

Emi Ozan, también participa de la mesa organizadora y es referente en promoción de derechos, discapacidad y diversidad de Córdoba. Su preocupación gira en torno a la violencia policial e institucional que reciben lxs usuarixs de salud mental, “es injusta para todos los usuarios”.

“Quiero que la policía entienda que no es justo que la policía siga matando gente como si nada para la gente de salud mental ni para nadie. Por eso se hacen estas marchas de salud mental, de diversidad, de la gorra, como Ni Una Menos”, continuó.

Las reformas que impone la ley no sólo implica reconvertir las instituciones monovalentes, sino desplegar un abanico de políticas integrales que implican la apertura de dispositivos que sustituyan al manicomio, la integración de la salud mental en el sistema general de salud (especialmente en el primer nivel de atención), la implementación de una política de vivienda y apoyos para que la alternativa a vivir en un hospital no sea vivir en la calle, y el acceso a derechos sociales como el trabajo, la educación y la no discriminación.  

“El usuario tiene derechos. Tiene que saber que hay una ley y que esa ley se tiene que cumplir. Cumpliéndose la ley ayudamos al usuario y ahí nos ayudamos entre todos. Los usuarios tienen que estar mejor tener comida, buena cama, los baños con duchas calientes. Tienen que tener una vida digna como dice el lema ‘Tenemos ley, exigimos dignidad’”, explicó María Morillo, presidenta de CONFLUIR e integrante de la comisión organizadora.

Este año la movilización se realizó en coincidencia con la sesión presencial en Córdoba del Consejo Consultivo Honorario de Salud Mental y Adicciones. Será la primera vez que sesione de manera presencial luego de la pandemia, (y la primera fuera de Buenos Aires). Por eso, participaron en la marcha lxs consejerxs de este órgano de incidencia de la sociedad civil en las políticas de la Dirección Nacional de Salud Mental y Adicciones.

La organización planteó que uno de los motivos para movilizar este año es el repudio a los fuertes ataques a la ley de salud mental, ejecutados desde diferentes medios hegemónicos y grupos corporativos que atribuyen déficit a estos marcos normativos.

“Vemos estas noticias que hablan de la locura en relación a la peligrosidad. Ligan discapacidad con representaciones sociales que denigran que no están basadas en una mirada dignificante de la persona. Los medios tienen una responsabilidad”, advirtió Passini. A su vez, destacó a los medios comunitarios como aquellos que mejor acompañan el debate público sobre salud mental desde una perspectiva de derechos.

Este año mientras avanzaba la columna se multiplicaban en las calles de la capital cordobesa la diversidad de lenguajes y expresiones artísticas. El arte, la música, el sonido y el ritmo formaron parte del colorido particular que la movilización adquiere cada año.

“La marcha es una alegría para nosotros es una fiesta. Tenemos que ayudar al usuario y hacer cumplir la ley con amor, principalmente con amor. Somos muchos los que tenemos que voltear los muros de los manicomios. Vamos a defender la ley y a todos los usuarios para que tengan una vida digna”, enfatizó Morillo.

A pesar de que en 11 años no se ve un cambio de rumbo en las políticas, se sigue ajustando a la salud y se sostienen los hospitales monovalentes en vez de transformarlos, “desde el 2014, venimos sosteniendo el fortalecimiento de este sector que tiene voz propia y no debe quedar invisibilizado”, agregó Passini.

En ese sentido, no hay cambio de paradigma posible sin la participación activa de lxs usuarixs en el desarrollo de las políticas públicas. “Lo que se ha generado es el fortalecimiento de un sector en relación a un movimiento social y la participación de ese sector a nivel comunitario y la incidencia de esas voces en la transformación cultural”, destacó.