Es legal el aborto en Argentina: testimonios de una jornada histórica

Géneros Portada Salud

Cuando pensábamos que el 2020 había agotado toda nuestra capacidad de sorpresa, quedó claro que en sus últimos días todavía tenía un nuevo giro previsto. Un momento que el movimiento transfeminista de nuestro país espera hace casi 100 años.  Un momento para el cual se viene fortaleciendo la construcción política de la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal Seguro y Gratuito durante 15 años.

Nietas, madres, abuelas y hasta bisabuelas abrazando la lucha por un derecho que nos garantice la soberanía sobre nuestros propios cuerpos. En la madrugada de este 30 de diciembre todes sentimos que habitamos un mundo más libre y un país que transforma su historia ampliando derechos.

A las 4.12 de la madrugada de este miércoles, el Senado aprobó la interrupción voluntaria del embarazo (IVE) que obtuvo 38 votos a favor para convertirse en ley, frente a 29 votos que se opusieron. Se registró 1 abstención de parte del senador Guillermo Snopek y 4 ausentes (José Jorge Alperovich, Carlos Menem, María Clara del Valle Vega y Adolfo Rodríguez Saa).

El amplio respaldo que logró la ley estaba lejos de los cálculos más optimistas que se hacían al comienzo de la sesión. Con el paso de las horas se fue incrementando la brecha con la revelación de los votos de senadores que permanecían indecises (Lucila Crexell, Oscar Castillo, Stella Olalla, Edgardo Kueider, Sergio Leavy) y que finalmente se inclinaron por la afirmativa.

Les senadores cordobeses sostuvieron la posición que habían defendido durante el debate en el 2018. Laura Rodríguez Machado (Juntos por el Cambio), Ernesto Martínez (Juntos por el Cambio) y Carlos Caserio (Frente de Todos) votaron a favor, marcando una contundente diferencia con respecto a les diputades (de los 18 legisladores que representan a Córdoba, 13 votaron en contra y 5 acompañaron la iniciativa).

Mientras el tratamiento del proyecto se extendía durante 12 horas en la sede del Congreso de la Nación, millones de personas seguían la transmisión de la sesión, tanto de manera virtual como en vigilias en distintos puntos del país. Las plazas, las calles se tiñeron de verde, el color que identifica a les activistas por la legalización del aborto, para mostrar una vez más la fuerza federal de los feminismos. Les militantes del sector antiderechos también concentraron en la ciudad de Buenos Aires.

En Carlos Paz se concretó un nuevo pañuelazo, esta vez en los jardines municipales. La particularidad fue que además de participantes de nuestra ciudad y localidades aledañas, se sumaron visitantes de otras provincias como Buenos Aires. La sensación con el paso de las horas era que el proyecto lograba ser aprobado, quebrando el antecedente del 2018.

“Estamos habitando el espacio de lucha que son las plazas y tenemos que ocuparlo para que dejen de morir mujeres y que las políticas públicas defiendan la vida de las personas. Tienen que moverse para ampliar derechos y no para reducirlos”, manifestó Aluminé, docente de Chivilcoy.

Es difícil describir esa sensación de hermanamiento que se transmite en esos espacios, basada en un sentimiento compartido de lucha por libertad. Aluminé eligió estas palabras: “Enriquecimiento completamente. Nos podemos acompañar las mujeres, tenemos que dejar de competir y juntarnos en esto.  Y lo estamos haciendo no por imposición si no por amor a nosotras, a las generaciones que vienen y por amor a nuestra lucha y convencimiento”.

A ella se suma el testimonio de Talita Horrach, que compartió con VillaNos radio su visión de ser parte de este proceso histórico, “quiero compartir con compañeras, porque el cambio y el debate se da en las calles primero. Es un derecho que hemos conquistado, dimos la batalla durante muchos años. Es importante estar juntas y unidas, queremos que el Estado brinde las condiciones para que lo podamos hacer seguras y todas puedan hacerlo, las de clase alta como las que tienen menores recursos. Siempre es una experiencia y energía positiva cuando estamos juntas”.

También, Aluminé como educadora apuntó a la importancia de sostener desde la escuela el lema de la Campaña “Educación sexual para decidir, anticonceptivos para no abortar, aborto legal para no morir”: “Luchamos para que las próximas generaciones puedan tener conocimiento. Estamos educando en ciudadanía y derechos es importante que les docentes dejemos de tener miedo a la política y empecemos a activar adentro del aula. La seguimos peleando para que se cumpla, no vamos a bajar los brazos de ninguna manera”.

La presencia en el espacio público como muestra de apoyo al proyecto es una postura política representativa de todas las mujeres, lesbianas, varones trans e intersex que no pudieron hacerlo, entre elles las 3030 personas muertas por consecuencias derivadas del aborto clandestino durante la democracia.

“Es una problemática de salud pública, lo que se plantea es que se realicen de manera clandestina o que sean legales para evitar que las mujeres sobre todo de menores recursos recurran a prácticas insalubres en condiciones horrendas que las llevan a complicaciones muy graves y les provocan la muerte en los casos más extremos”, explicó contó Sofía, de la localidad bonaerense de José C. Paz.

El encuentro es intergeneracional, más allá de la fuerte participación de les jóvenes que han abrazado en los últimos años multitudinariamente la militancia por sus derechos, también hay madres con sus hijes y mujeres adultas que recuerdan una época donde era una problemática totalmente invisibilizada y silenciada.

“Que se hable tanto es un avance enorme y no se tiene que dejar de hacer. No se va a obligar a nadie a que se lo practique. Preocupan las posiciones de diputades y senadores que no demuestran ningún progreso en sus posiciones. Empecé a hablar de esto a los 16 años y ahora hay chicas de 12 y 13 que empezaron a expresarse”, contó Sofía.

Lucía Garaizabal se sumó al pañuelazo desde San Antonio de Arredondo junto a sus hijas Lichi y Maitena, “tenía la necesidad de estar participar y sumar, de eso se trata de estar más unidas que nunca. Quiero que ellas sepan que estamos acá luchando por derechos, no es aborto sí o no, va mucho más allá que eso. Nos va a dar igualdad ante privilegios que pasan por alto para nosotras”. “Somos y estamos en cada rincón eso quería venir a aportar acá”, agregó.

Es un proceso histórico que logró romper la censura con respecto al aborto y que sea un tema que hoy está instalado en la mesa familiar, en las instituciones, en los grupos de amigues. Los argumentos y la información empezó a circular y no hubo forma de frenar el motor que se encendió en el 2018 cuando se concretó por primera vez el tratamiento del proyecto en el congreso.

“Se fue madurando con el correr de los años, de la experiencia y de la vida la necesidad de que haya aborto legal y no clandestino, ahora en los últimos años con la enorme fuerza de la lucha en las calles”, expresó Susana, vecina de 60 años de la localidad de Chivilcoy sobre la masividad de las luchas feministas en estos últimos años. “Ver una piba de 15 al lado de una vieja de 80 con la misma fuerza es una de las cosas que más emociona”, destacó.

“Simbólicamente el debate quedó instalado. Hay un empoderamiento en general de las mujeres de las personas gestantes de las diversidades que es zarpado y me enorgullece ser una generación parte de esto. Como docente tengo la responsabilidad de informarme y entender que esto es necesario, es una cuestión de salud pública y una deuda de la democracia”, advirtió Catalina, hermana de Sofía y profesora de historia en José C. Paz (Buenos Aires).

El debate hace dos años fue revolucionario para muches pibes que a partir de ese momento comenzaron identificarse con el movimiento transfeminista. Belén Cote y Nazarena Buzurro son amigues y en ese momento eran estudiantes secundarias.

En la vigilia de este martes recordaron esa época y la evolución que fue teniendo su opinión con respecto al aborto. “Mentalmente crecí un montón y fui informándome”, rescató Belén y Nazarena añadió “Fue una movilización muy fuerte, fue increíble por más que no se haya dado en ese momento. Crecí en pensamiento, en empatía. Antes estaba más cerraba con lo que pasaba, ahora creo que es nuestro cuerpo y nuestra decisión”.

Cuando se conoció el resultado de la votación la madrugada del miércoles ya existía la certeza de que la aprobación de la ley implica una continuidad de la lucha por su implementación plena y efectiva y por la conquista de los derechos que aún nos faltan. Sin embargo, a partir de ese momento se multiplicó la alegría compartida, los abrazos en las plazas, los mensajes que llegaban de compañeres que hace mucho que no se cruzan. Algunes estaban desveladas, llorando frente al televisor como quien escribe.

“Vamos a seguir en las calles y seguir luchando como hace siglos”, dijo Catalina y Tali sentenció con lucidez “No se termina, todo comienza acá. Hay que luchar para que se implemente”.

Hoy la marea verde y la fuerza feminista se contagia más que nunca por toda Latinoamérica. Argentina se despertó este 30 de noviembre como un país más libre y con mayor justicia social, con la convicción de que las revoluciones como camino de la igualdad crecen desde abajo y en las calles.