El último paso de Horacio González por la COOPI

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A los 77 años y producto de una infección intrahospitalaria tras atravesar un cuadro inicial de coronavirus, falleció este martes 22 de junio el sociólogo, ensayista y ex director de la biblioteca nacional Horacio González. Su muerte conmocionó al ámbito de la cultura y las letras, que aun lo despide con dolor.

Sociólogo, docente, ensayista, profesor, militante: González fue uno de los más lúcidos pensadores argentinos del último siglo, poseedor de una prosa expansiva y laberíntica. Fue uno de los impulsores también del espacio Carta Abierta. Desde el 2005 al 2015 llevó adelante la gestión de la biblioteca nacional, con una mirada aperturista y generosa.  

Como intelectual comprometido con su tiempo, participó en varias oportunidades de los Encuentros Latinoamericanos de la Cooperación organizados por la COOPI. La última vez fue en el año 2012, en el vigésimo encuentro que tuvo como eje temático “El Futuro en Clave Latinoamericana”.

Esta vez, el evento tuvo la particularidad de ser organizado en la misma sede de la COOPI. “Las autoridades municipales no nos quieren, entonces no podemos armar nuestra carpa”, señaló la por entonces presidenta de la institución, Edith Manera, en sus palabras de apertura del evento. Ya gobernaba la ciudad Esteban Avilés.

En el panel de exposición González estuvo junto al abogado constitucionalista Eduardo Barcesat y al poeta, dramaturgo investigador en el campo de psicología social y abogado especializado en filosofía del derecho y derechos humanos, Vicente Zito Lema que ofició casi de anfitrión.

El sociólogo inició su disertación solidarizándose con la institución. “La Coopi pertenece a una de las grandes tradiciones sociales argentinas que es el cooperativismo. Allí se dan cita las grandes utopías de la humanidad”, dijo.

En aquella oportunidad González comenzó afirmando que “Latinoamérica no puede ser una abstracción para nosotros”. Manifestó que “los nombres propios están en discusión” y comenzó a realizar un recorrido histórico sobre cómo nació tal denominación.

Explicó que el origen del concepto ha significado el triunfo de la tradición francesa. De hecho, indicó que la generación del ’37 (integrada por intelectuales como Sarmiento, Echeverría y Alberdi) renegaban de la denominación “Hispanoamérica”.

Señaló también que la discusión indigenista “recorre toda nuestra historia cultural”. Recordó que Argentina empezó “como país blanco” al no incluir en los censos las categorías de descendientes de pueblos originarios y población negra. Mencionó las objeciones y planteos de Sarmiento y Alberdi en torno a la cuestión del mestizaje.

“Nuestro país fue fundado dentro de un gran orden conservador”, sentenció y argumentó que algunos rasgos de este sistema persisten en cuestiones como la pedagogía y los regímenes de enseñanza.

Sostuvo que Latinoamérica vive un “mundo de transformación” que como tal genera reacciones fuertes de parte de quienes pretenden mantener el statu quo. Como ejemplo aludió a la discusión en torno los medios de comunicación y al “administración de la palabra”.

La diversidad cultural y étnica de los pueblos latinoamericanos nos llevan a plantear el desafío de superar los escollos culturales, históricos. La pluralidad racial debe llevarnos a pensar en voces colectivas, reconocidas y aceptadas con sus propios rasgos identificatorios.

Partiendo de la cita de Jorge Luis Borges, quien afirmó que “el deber de cada uno es dar con su voz”, Gonzales concluyó: “Tenemos que construir una voz colectiva, como creo que de tantas maneras lo estamos haciendo”.

Gracias Horacio por tu compromiso militante.