A 7 años de la inundación en Sierras Chicas: “No están dadas las garantías para que esto no vuelva a ocurrir”

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Este 15 de febrero se cumplieron siete años de las inundaciones en Sierras Chicas que dejaron decenas de personas muertas y cientos de hogares destruidos.

Lxs vecinnxs denuncian que desde el año 2015 hubo escasas decisiones del Estado local y provincial, sin ninguna obra que les dé tranquilidad en un día de lluvia. “Fue una tragedia que nos encontró en la resistencia a las políticas de exterminio del monte”, expresó a VillaNos Radio Karina Cocha de la Asamblea del Monte de Unquillo.

Bajo la premisa de que “Crisis ambiental es crisis sanitaria” las organizaciones socioambientales de la región proyectaron una serie de actividades en el marco de la semana del 15F con la intención de generar estos espacios de encuentro y reflexión. “Creemos que es el modo de seguir caminando hacia políticas públicas respetuosas y pensadas desde las y los ciudadanos”, destacó Cocha.

Además, afirmó que la tragedia de las inundaciones ha dejado una marca en la memoria colectiva que resuena en cada lluvia. “Hay un temor a que vuelva a ocurrir que se activa con cada lluvia intensa. No es solo un temor desde la memoria, sino también asentado en una realidad que nos demuestra que no están dadas las garantías para que esto no vuelva a ocurrir”, advirtió.

En esa línea mencionó que desde la Asamblea han impulsado un amparo para rechazar el desmonte en la zona conocida como “El Montecito” y que implica el desmonte de 60 hectáreas en el ingreso sur de la ciudad, una de las zonas donde mayor impacto tuvo la inundación. Es por ello que cuestionó que se sigan habilitando este tipo de emprendimientos inmobiliarios siendo que el deterioro de la cuenca fue la principal razón de las inundaciones de 2015.

“Es tremendo. Quieren borrar de la memoria semejante tragedia en post del beneficio económico de unas pocas personas que ni siquiera habitan nuestro territorio. Sólo es una cuestión de negocios inmobiliarios”, expresó.

Consideró también que estos siete años han permitido afianzar la resistencia a los desmontes. “Muchos vecinos y vecinas han podido entender que no fue la lluvia sino el desmonte lo que generó y sigue generando las inundaciones y las sequías, como dos caras de una misma moneda”.

El 15 de febrero de 2015 precipitaron 300 milímetros en pocas horas en la cuenca que alimenta ríos y arroyos de las Sierras Chicas. “Un tsunami que cayó del cielo”, dijo en aquel momento el por entonces gobernador José Manuel de la Sota.

Las localidades más castigadas fueron Villa Allende, Mendiolaza, Unquillo, Río Ceballos, Agua de Oro, La Granja, Salsipuedes, Cerro Azul, Jesús María, Estación Juárez Celman, Ascochinga y Colonia Hogar.

En Unquillo fueron 500 las familias inundadas, de las cuales 100 fueron relocalizadas en viviendas nuevas en distintos puntos de la ciudad y lejos del río. El resto de las familias optó por quedarse en la ciudad y reparar lo que había destruido el agua.

“Realmente hay muy pocas obras de infraestructura y reparación de lo que daño la creciente. Solo se levantó un poco un puente. Ahora en el centro de Unquillo se está haciendo una canalización que está asentado sobre el lecho del río. Eso hace que con la lluvia el río siga su cauce.

“Actualmente también estamos atravesados por la obra de cloacas en una de las zonas que fue las más afectada por la inundación, sin tomar ningún recaudo y sin darle lugar a la participación de los vecinos. Por lo menos avisar sobre lo que se está haciendo y que generará esa obra”, manifestó.

El número oficial de fallecidos es de ocho personas, pero lxs vecinxs del lugar siguen sosteniendo que fueron muchos más.

Las inundaciones en las Sierras Chicas hicieron visible las consecuencias de la voracidad empresaria (sojera y/o inmobiliaria) y de la falta de una planificación urbana que establezca límites al avance de las ciudades sobre los cauces históricos de los ríos. Las advertencias de investigadores, organizaciones sociales y ambientales –muchas veces tildados de “fundamentalistas”- dan cuenta de que no se trataba de exageraciones.